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La continuación

Actualizado: 9 mar

Primeras exploraciones bajo tierra (continuación)

Les contábamos que el 14 de febrero iba a ser uno de los días más relevantes de la campaña, porque todos iban a poder ir bajo tierra. Natalia se quedaría en el campamento base para garantizar la seguridad y para redactar la actualización anterior.


-       Sumidero Chucao

Ese día Gladys, Salva y María Jesús, el trío inseparable, se dirigen al sumidero Chucao. Hay altas expectativas puestas en esta cavidad por varios motivos. Está situada en la ladera sur, que es la que, a priori, parece deparar mayores sorpresas a nivel espeleológico. Este sumidero se encuentra en una dolina boscosa por la que, incluso en días sin lluvia, fluye un hilito de agua. Al fondo se ve agua, así que se cumplen varias de las características más usuales de zonas con potencial espeleológico. La boca, además, se encuentra en la cota 545.

 

El equipo llega a la boca a las 12:10h. Se demoran solamente una hora en llegar desde el campamento, ya que anteriormente habían marcado el camino con apachetas e hitos. Hace calor, así que el grupo aprovecha para descansar y equiparse en la entrada de la cavidad, mucho más fresca. Codifican el sumidero como VES03. Se había acordado previamente que a todas las cavidades encontradas se les asignaría un código para facilitar después la clasificación en una futura base de datos. Las cavidades de la ladera sur se codificarían como VES (Valle Exploradores Sur) y las de la ladera norte, como VEN (Valle Exploradores Norte). La numeración sería de dos dígitos y retomando las cavidades ya exploradas y topografiadas por los italianos. En la ladera sur hay dos: la VES01 o Cueva del Chivo y la VES02 o Cueva de la Visera.

 

Gladys inicia la instalación a las 13:30h y, sobre las 15h, los tres exploradores se encuentran dentro de la cavidad. En la base del pozo de ingreso (de unos 10 metros), hay una pequeña poza que drena hacia el oeste. La cavidad continúa por una galería que se abre y desciende en dirección oeste por unos 5 metros. Luego, continúa por un meandro no muy pronunciado, pero sí bastante alto. Las paredes son de un bello mármol veteado muy limpio y no detectan ningún espeleotema. Esto es indicativo de que esta zona del sumidero es bastante activa y de que la cavidad probablemente entra en carga cuando llueve. Finalmente, acaba en una diaclasa impenetrable. Topografían la cavidad y realizan registros fotográficos y de video. La topo dará un desnivel de 25 metros y un desarrollo de 35 metros. El camino de regreso no les toma más de 20 minutos.


Sumidero Chucao

 -       Fractura “La Raja”

El otro grupo está compuesto por Yakolén, Pirata y Thibaud. Su objetivo es instalar la fractura situada al oeste del macizo de mármol de la ladera norte. Realmente no es un objetivo entusiasmaste desde el punto de vista espeleológico. Ni siquiera es una cavidad propiamente tal, sino que se trata más bien de un cañón formado al desprenderse lateralmente toda una capa de roca. Les contábamos anteriormente que es como si el mármol se fuera desescamando, pero en grandes bloques rectangulares con orientación noroeste-sureste. Además, debido al alto nivel de fracturación de la roca, hay bloques inestables encastados entre ambas paredes de la fractura, por lo que la exploración debe realizarse con sumo cuidado. Yakolén instala un rapel de 10 metros que los lleva a la base. Las piedras y bloques situados en la base del cañón son filudos y sin apenas indicios de erosión del agua. Sí hay pequeñas deposiciones de carbonato de calcio en las paredes, allí donde el cañón no está al descubierto porque ha sido tapado por los bloques caídos. Este cañón da unos 10 metros de profundidad y 33 de desarrollo. Fotografían los detalles y dejan instalado para poder regresar y hacer la topo, ya que solamente disponemos de un juego de topografía y se lo ha llevado el equipo Chucao.

 

Por la tarde, Yakolén, Nacho y Natalia van a visitar a sus anfitriones. Don Segundo y doña Sineria están acompañados de sus nietos, hija y sobrina, quienes han venido a pasar las vacaciones de verano. Don Segundo les habla del nacimiento de uno de los torrentes de la ladera norte que brota de las rocas. Ese será, sin duda, un objetivo para los próximos días. Yakolén aprovecha la ocasión para sacarles una foto con su cámara analógica. Parte del plan comunicacional diseñado por Yakolén contempla un álbum de fotos con retratos de todos los involucrados en esta campaña. Una vez reveladas, les haremos llegar las fotos a la familia Cadagán.

 

Esa noche, en el campamento base, se celebrarán estos primeros logros con una rica cena y cerveza. Los más noctámbulos alargarán la velada con la ya típica partida de truco, un juego de naipes.


La fractura "La Raja"


La búsqueda continúa

Ya sea por la tarde o bien por la mañana después del desayuno, se comenta la jornada anterior y se prepara la siguiente con los objetivos que se van identificando a medida que vamos conociendo el terreno. Ya hemos encontrado y explorado dos cavidades, así que necesitamos nuevos desafíos.

 

La mañana del sábado 15 de febrero se definen dos grupos de trabajo. El primero, compuesto por Ignacio y Thibaud, opta por el objetivo pendiente de prospectar las cotas por sobre los 900 msnm de la zona norte, mientras que el segundo grupo (Natalia, Gladys, María Jesús y Yako), decide prospectar la zona noreste, pasando por la cueva Ojo de Palo, explorada en 2009 por los espeleólogos italianos.


El lapiaz de altitud de la ladera norte

El grupo de chicas avanza rápido por el camino abierto los primeros días. Este camino inicia atravesando el río Norte. Luego, se adentra por el mallín y bordea la ladera norte por un tupido bosque, hasta conectar con una vía ascendente con bastante pendiente (en algunos tramos hay cuerda de ayuda) hasta llegar al mármol. Tras una pequeña escalada por la roca, vuelve a atravesar una zona de matorrales bajos y un bonito bosque para conectar, de nuevo, con el karst. El camino termina en la cota 540. Desde ahí, es posible acceder a las cotas superiores del mármol de la ladera norte. No sabemos por qué ruta accedieron los italianos en 2009. Nos contaba don Segundo que accedían por un valle situado al oeste de la banda de mármol.

 

Una vez arribadas al punto de salida del bosque, el equipo sigue el track que Francisco, Alexis, Pirata y Natalia hicieron durante el viaje de preparación en noviembre. El track les da una dirección que las orienta hacia una pared alta. Les llama la atención un agujero situado a media pared, en una fractura longitudinal. De camino hacia él, se dan cuenta de que Ojo de Palo queda a sus espaldas, más abajo. Deciden seguir subiendo hacia el nuevo objetivo, que supone realizar una pequeña escalada. Luego, Natalia se acordará de que ese mismo agujero ya había sido revisado por Pirata y Alexis. No es nada, así que deciden seguir ascendiendo y concentrarse en las cotas superiores. Tras una breve pausa, retoman la prospección entre un tramo de tupición. Regresarán al campamento a media tarde, sin haber encontrado ninguna otra cueva aparte de Ojo de Palo.


Prospección sobre Ojo de Palo

Thibaud y Pirata llegarán hasta la cota 1.500 msnm. Encuentran fisuras, fracturas y rocas desprendidas de la pared. Les recibe un bello paisaje de altitud, pero ni rastro de cuevas. El agreste terreno empieza a hacer mella en las botas de Thibaud, que ya venían de un largo periplo por toda Sudamérica. Llegan al campamento cansados, algo frustrados, pero satisfechos de la jornada.


Las Capillas de Mármol

El domingo 16 de febrero nos tomamos una pausa del mármol del valle para conocer otro mármol: el del lago Chelenko. Francisco nos ha organizado un bello tour en kayak con su empresa El Puesto Expediciones. Nuestros guías serán Nacho y Natalia de El Puesto Expediciones.

 

El Santuario Capillas de Mármol es, sin duda alguna, un lugar excepcional. Nosotros no tenemos los conocimientos suficientes en geología para lograr identificar todos los procesos que se han dado en este lugar, pero la morfología de los bloques de mármol, esquisto y roca ígnea, que parecen haber caído en algún momento de la gran pared de mármol, probablemente esconde muchos más secretos de los que actualmente transmiten de forma amena y didáctica nuestros guías. Una mirada espeleokarstológica seguramente aportaría elementos complementarios para entender este lugar.

 

Ese día se nos une al equipo Florian (que viene viajando desde el sur con su novia) y nos deja Yakolén, que debe regresar a Santiago por motivos laborales.


Las mundialmente famosas "Capillas y Catedrales de mármol"


La gran pared y la esquiva ladera norte

En la ladera sur, en una cota superior a la zona en la que se encuentran la Cueva del Chivo y la Visera, hay una gran pared. El acceso más factible es por la propiedad de otro de los pobladores de la zona, Ricardo Cadagán, sobrino de don Segundo. Es un objetivo que revisar porque cuentan que, de la base de las paredes, sale agua. Sin embargo, el equipo de hoy, que vuelve a estar compuesto por Gladys, Salvador y María Jesús, decide intentar acceder a ella desde el oeste para barrer una mayor zona en su salida de prospección y acceder a una gran fisura situada del lado poniente de la pared, bien visible desde cotas superiores de la ladera norte.


Siguiendo el camino usado en días anteriores, el lunes 17 de febrero, siguen el trazado hacia el sumidero Chucao. Desde ahí continúan explorando hacia arriba sin resultados. En la cota 700 georeferencian dos fisuras previamente identificadas. Ingresan a ambas, siendo la de la derecha (oeste) más pequeña, de unos 2 metros, y la de la izquierda (este) con desarrollo en diagonal hacia el sureste, de unos 4 metros. María Jesús se adentra en ellas. La fractura vira bruscamente y se torna muy estrecha. Continúan su marcha hacia la gran pared; sin embargo, lo tupido de la vegetación y la mala calidad de la roca no les permite llegar al objetivo. Descienden por unas acanaladuras intentando conectar con el prado que se visitó durante el paseo del primer día. Pese al exhaustivo barrido por el bosque, no obtienen buenos resultados.


El accidentado terreno de la ladera norte

Sobre las 11 de la mañana, Thibaud, Natalia, Pirata y Flo suben por el sendero que se había desbrozado hacía unos días. El binomio conformado por Florian y Pirata se dirige hacia la fractura La Raja, situada en el extremo poniente de la ladera norte, para topografiarla. A la vuelta, tienen previsto desviarse del camino usual para revisar un “cototo” o saliente de roca que, pese a no parecer mármol, podría esconder alguna fisura. Además, por ese punto baja un estero. Lo llaman la Vértebra.

 

Se equipan en el punto de acceso a la fractura y empiezan la topografía. Pirata va con el disto y Flo, delante con el barniz de uñas para ir marcando los puntos topográficos. Llegan hasta el fondo y, después de subir 3 m para ver si continúa, constatan que la fisura se estrecha mucho hasta hacerse impracticable. De regreso, realizan el croquis y revisan grietas cercanas, pero nada continúa.

 

Hacia las 16:00 se dirigen hacia la Vértebra. Llegar es complicado, ya que la vegetación es densa y espinosa. Desde la colina, ven otra fractura que merece la pena explorar. En el camino de vuelta, se encuentran con un cauce de río sin agua y empiezan a descenderlo hasta que oyen correr el agua. Un poco más abajo, el agua fluye por debajo de una roca. Sería bueno explorar río arriba para encontrar por dónde entra el agua en la roca.

 

Continúan descendiendo hasta volver a encontrarse con el sendero principal. Al principio, no lo reconocen, pero les llaman la atención las huellas. Flo, que está deseando ver un puma, cree que son huellas de este animal. Gran decepción cuando encuentran el primer hito que marca el camino. De ahora en adelante, el camino quedará bautizado como el “camino del puma”.

 

Regresan al campamento sobre las 19:00.


Topografiando "La Raja"

 

El tercer equipo, conformado por Thibaud y Natalia, toma el sendero de acceso a través del bosque junto a Flo y Pirata. Se separan de las dos “bestias” a mediodía. Sus objetivos del día son explorar las colinas de mármol más lejanas (los llaman “gusanos de mármol”) y encontrar el inicio de los ríos que emergen de la roca (información proporcionada por don Segundo). Se desplazan en diagonal entre los 600 m y los 900 msnm para evitar los cañones de tupición, llenos de vegetación tupida y espinosa, un auténtico horror. El primer objetivo pronto resulta imposible. Los “gusanos de mármol” están demasiado lejos y hay que buscar otra forma de llegar. La opción por intentar podría ser abrir un nuevo camino a través del mallín del valle para llegar directamente al pie de la pared de mármol.

 

Tienen más suerte con el segundo objetivo, ya que encuentran rápidamente un río y el nacimiento de otro arroyo excavado en las rocas. También exploran dos nuevos cañones alrededor de la cota 900 en busca de entradas de cuevas. Las aperturas vistas desde abajo no dan nada. Están en una zona de esquisto calcáreo, por lo que no es necesariamente la zona ideal para la formación de cuevas. Hay algunas formaciones interesantes en las zonas de contacto entre mármol y el esquisto calcáreo. A las 15:30 descienden pasando de nuevo por Ojo de Palo y, luego, por la ruta habitual hasta llegar al campamento sobre las 17:30 h.

 

Buscando un acceso hacia "los gusanos"

Las veladas transcurren apacibles. La carpa colectiva se convierte en ese pequeño gran refugio donde compartir anécdotas, hacer unos mates, disfrutar de una rica cena (el gran festín es cuando cocina Gladys) y acabar el día jugando a cartas. Es también el momento de aprovechar que se enciende la antena Starlink para comunicarse con el mundo y actualizar nuestras redes sociales.



Cuenta atrás para el temporal

El martes 18 de febrero se redoblan los esfuerzos por abrir nuevas zonas. A partir del 20 de febrero hay anunciadas fuertes lluvias y rachas de viento de más de 70 km/h, así que hay que aprovechar la generosa tregua de buen tiempo que hemos tenido hasta ahora para encontrar nuevos objetivos. Es una carrera contra el tiempo.

 

El equipo de la ladera norte (María Jesús, Gladys y Salvador) van a desbalizar el camino de altitud abierto días antes con Francisco. También van a pasar por el agujero que habían llamado sima Picaflor o Colibrí. Este agujero se localizó el mismo día que el sumidero Chucao, pero había quedado pendiente por el pequeño trabajo de limpieza de la boca que debía realizarse para ingresar. Aprovechan para repasar el camino agregando más apachetas y señales con troncos. Deciden empezar por el objetivo de desbalizar para después, en la bajada, conectar con el camino hacia la cueva del Picaflor. Llegan hasta los 935 msnm y descienden retirando las marcas de plástico. Después bajan hasta los 760 msnm, cota en la que se sitúa la cueva del Picaflor.


Sima Picaflor

La sima es un pequeño agujero de unos 70 centímetros situado en el fondo de una dolina de unos 8 metros de profundidad. Los árboles sirven para instalar la cabecera del pozo de entrada, de unos 2 metros. Laly desciende hasta la base, que acaba en lo que parece haber sido un sifón y que, ahora, está lleno de tierra y hojas. La topografía da unos 15 metros de desarrollo. Después regresan al campamento base. Esta será nuestra tercera cavidad explorada y topografiada.

 

Flo y Natalia se han propuesto preparar el camino de acceso que va a permitir llegar por arriba al paredón de la ladera norte. Se trata de una pared de unos 100 metros (o más) en la que se ven dos fisuras diagonales que han llamado la atención de todos quienes hemos visitado la Visera y la ladera sur. La fisura más interesante está a media pared y no tiene acceso -a priori- practicable desde la base.

 

Van a dejar un nido de material en Ojo de Palo, para abrir camino descendiendo. El antiguo sumidero Ojo de Palo está en la misma línea que la fractura y podría ser que esta cavidad drenara hacia la pared. Al poco de iniciar la marcha, los recibe la omnipresente tupición. Es muy complejo dar con el punto adecuado de descuelgue sin una guía. Llegan a un gran coigüe que está al filo de una pared, pero no están seguros de que sea el punto idóneo. La dificultad y pendiente del camino les hace descartar la opción de acceder a la pared desde Ojo de Palo y empiezan a abrir un camino que conectará con el track que había hecho Natalia con Pirata, Alexis y Francisco en noviembre. Tras un buen rato de desbroce, logran conectar con la parte baja del camino del puma. ¡Están casi en casa!


NOTA: para acceder a la ladera norte, todos los días hay que atravesar el Río Norte. El río no es profundo (se atraviesa a “pata pelada” y sin pantalones), pero el agua suele estar fresquita.  


Ojo de Palo y alrededores

Ese mismo día, el tercer equipo compuesto por Thibaud y Pirata se ha propuesto llegar a los “gusanos de mármol”, dos estrechas bandas de mármol que descienden desde la cota 800 hasta el valle y que presentan una larga zona de contacto con esquisto calcáreo. Se ponen en marcha a las 10:15h, pero no van a usar el camino del puma. Los “gusanos” se encuentran al este del campamento y el acceso tradicional había sido descartado por la lejanía. Deciden “hacerla corta” y atravesar el valle por el mallín. Mallinazo amable, ya que encuentran un camino por el bosque y dan con una zona estrecha de mallín. Incluso llegan a encontrar “lenguas de vaca”, una seta muy apreciada por su rico sabor y textura. Esa será parte de la cena de esa noche.

 

Llegan a la base del primer “gusano” con los pies empapados, pero nada grave. Empiezan el ascenso en medio del bosque y arbustos espinosos. Pero rápidamente la tupición hace acto de presencia y deben desbrozar el camino para poder avanzar. Llegan a las primeras rocas, que están muy fracturadas y sin potencial espeleológico. Una vez más se ve frustrada la ilusión de encontrar cavidades; lo que les espera es una densísima tupición de calafate y chaura. En medio de la vegetación no tienen visibilidad sobre hacia dónde avanzar y no están seguros de si han dado con el “gusano” más grande. Avanzan con enormes dificultades hasta el punto de que llegan a plantearse dar media vuelta. Pero, al poco, dan con una pared de mármol bastante grande que les da buena espina. Deciden continuar prospectando la zona en sentido ascendente. No hay mucho potencial bajo la cota 600. Hacia los 650 msnm Thibaud localiza una pared de mármol que parece interesante. Por encima de ella hay un agujero de 5 metros que no sigue, pero la zona merece una exploración más exhaustiva. Les parece identificar un torrente seco, lo que puede indicar que el agua, quizás, fluya bajo tierra.

 

A 750 msnm, deciden regresar por el oeste hacia el camino del puma, que -pese a estar alejado- está bien desbrozado y marcado. A su paso, cruzan seis torrentes distintos (dos de ellos, grandes). Pasan por Ojo de Palo antes de empezar el descenso hacia el campamento base. Ven el petate de material dejado por Natalia y Flo. Las botas de Thibaud ingresarán a la UCI esa misma tarde.


El "gusano"


Operación "paredón"

El miércoles 19 de febrero muy temprano llega Jessenia al campamento. Todos duermen aún. Jessenia, miembro de EspeleoMármol y patagona de cuerpo y alma, viene a reforzar el equipo de campaña y aportar con sus conocimientos y bella energía.


Ese día, todos ponen rumbo a la ladera norte. Todos menos Gladys y Thibaud. Y es que hoy se prepara una operación de “rapel teledirigido”. Les contamos.

 

Las fracturas que se ven en la pared que queda frente al campamento, en la ladera norte, son accesible solamente descolgándose. Sin embargo, es imposible dar con el punto exacto de descuelgue sin alguien que guíe la operación desde el campamento. Por otro lado, el petate con material para la operación se había dejado más arriba, en Ojo de Palo, así que se prepara un gran trabajo en equipo.

 

Pirata y Flo subirán rápidamente hasta Ojo de Palo y descenderán directamente hasta el “gran coigüe” con el petate. Salvador, María Jesús, Jessenia y Natalia (que lleva algo de material) subirán por el camino abierto por Natalia y Flo para llegar, igualmente, al gran coigüe. Aprovechan de reforzar las marcas y apachetas. Todos llegan sincrónicamente al gran coigüe. Almuerzan y se reportan con el campamento base. Luego, Salvador, María Jesús y Jessenia se dirigirán a la pared de mármol que queda justo sobre este punto y regresarán revisándola en busca de fracturas. No encontrarán nada.

 

Pirata, Flo y Natalia, sumidos en la tupición, van siguiendo las indicaciones de Thibaud y Gladys. “Sigan hasta el coigüe situado más hacia el oeste. Verán una zona de rocas. Desde ahí les podremos seguir dando las indicaciones”. Sierra en mano, abren túneles en la vegetación. En medio de esta densa tupición, los coigües son los más visibles. Encuentran el claro de rocas. Thibaud les sigue dando las indicaciones magistralmente y los guía hasta el punto exacto desde donde conviene iniciar el descuelgue. Natalia y Pirata instalan la cabecera. Natalia empieza a descender con el material que llevaba. Lleva la radio en el petatín para seguir recibiendo las indicaciones de Thibaud y Gladys, que la observan con los binoculares desde el campamento base. La roca es dura y muy blanca. Instala cinco fraccionamientos y tiene que empalmar cuerdas. Se deben sortear algunos islotes de vegetación en medio de la pared. Desciende hasta la altura de la fractura, pero la cuerda roza. Le parece ver que la supuesta boca, realmente, no es nada, pero hay un pequeño ángulo que no logra ver desde su punto. Le falta material para instalar el último fraccionamiento, así que Flo, que la sigue en el descenso, sube para ir a buscar más equipo al “gran coigüe”. Finalmente, serán aproximadamente 30 metros de rapel. Natalia instala el último fraccionamiento con el equipo que le pasa Flo. El último tramo cae sobre un gran arbusto que dificulta la visión. Natalia se agarra de las ramas para hacer un pequeño péndulo y quedar justo frente a la supuesta boca. No puede ser que no sea nada… De lejos, realmente parece una gran boca… Suelta el arbusto y se deja llevar por la cuerda, disfrutando del paisaje. “No es nada, Thibaud”… Silencio… Acostumbrados a la decepción, la mala noticia en realidad no les afecta. Ha sido una operación excepcional.


Un excelente trabajo en equipo


La lluvia

El pronóstico del tiempo se cumple. Lloverá como suele llover en Patagonia. La lluvia llegará acompañada de viento. El caudal del río aumentará en varios m3/s…. Pero les contaremos más en nuestro próxima y última actualización que, si todo va según lo previsto, publicaremos cuando todos hayamos dejado nuestro km 20*.

 

*Lo llamamos km 20 aunque, según el marcado de la ruta, estamos en el km 19,20. Nosotros lo seguiremos llamando “km 20”.


Veladas de lluvia

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